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Piedras preciosas y gemas

A las piedras preciosas se les ha relacionado con diferentes creencias y mitos: la más conocida es la relación de las piedras con los signos zodiacales y a su vez con una serie de poderes; esto las ha convertido en amuletos. Se cree que éstas movilizan energías, las cuales pueden ser positivas o negativas, por esto, se les ha dado diferentes connotaciones, muchas de éstas relacionadas principalmente con el color de las mismas.

Estas atribuciones son concebidas popularmente. Se considera que las piedras son curativas tanto física como emocionalmente, por ello, algunas tendencias como New Age promueven las terapias con piedras y cristales, y recomiendan que cada persona lleve consigo una gema que tendrá la función de protegerlo y desviará las “malas energías externas” equilibrando también las internas. De este modo, se evidencia el arraigo de las piedras preciosas en el imaginario colectivo a lo largo del tiempo.

A continuación se mostrara el significado que tradicionalmente se le ha asignado a algunas piedras preciosas y semipreciosas, entendiéndose como piedras preciosas el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda y como semipreciosas a todas las demás.

 

El diamante

El diamante es considerado el rey de las piedras preciosas ya que reúne muchas de las cualidades más valoradas en joyería: transparencia, alta calidad de refracción de la luz, brillo y dureza.

Etimológicamente deriva su nombre del sanscrito dyu, ser brillante, y del griego adamas, inconquistable (Cirlot, 1997, pág. 173).

Esta piedra es una de las más apreciadas en la actualidad, es usada en la fabricación de las piezas más costosas, como las joyas de la corona de diferentes monarquías y los anillos de compromiso, de las casas de joyas más famosas. Es por esto que se le considera sinónimo de poder, de riqueza y de alto nivel social.

Tradicionalmente, el diamante fue valorado por sus cualidades físicas: gracias a su dureza se consideró símbolo de la incorruptibilidad, la inviolabilidad, la inmortalidad y la fuerza de carácter; y por su forma translucida y transparente se asoció con la sinceridad, la pureza y la perfección (Bruce - Mitford, 1997).

En algunas culturas antiguas se le otorgaron poderes y se incluyó en ritos populares relacionados con la magia: “El imaginario popular Europeo le atribuyó diversas propiedades, como curar enfermedades, hacer invisible, neutralizar el efecto de los venenos, favorece la aceptación del hombre por parte de la mujer y ahuyentar desde animales hasta brujas y fantasmas” (Tello, 2008, pág. 71).

 

El rubí

El rubí está conformado principalmente por el corindón al igual que el zafiro; es una piedra caracterizada principalmente por su dureza, su brillo y su maravilloso color rojo intenso.

Desde la antigüedad se le han atribuido poderes relacionados con el bienestar: “se pensaba que el portador de un rubí era bendecido con salud, riqueza y éxito a nivel afectivo, llegando incluso a otorgarle invulnerabilidad” (El rey de las piedras, 2008, pag 42).

La connotación simbólica de esta piedra cambia según la cultura. En Birmania esta piedra era incrustada en los dientes y la piel de las personas. Se creía que de esta forma la piedra pasaba a ser parte del cuerpo confiriéndole su invulnerabilidad: hacía casi imposible que la persona fuese herida por cualquier arma (Bruce - Mitford, 1997).

Para los alquimistas también fue de gran importancia ya que como lo relata Alberto Magno (1193-1280) en uno de sus análisis sobre esta práctica, esta piedra posee la virtud de todas las otras piedras y es poseedora del poder de esfumar el veneno en forma de aire y humedad (Biedermann, 1993).

En general el rubí se relaciona con: el amor, la pasión, el afecto, la virilidad, la fuerza, la alegría, la vitalidad, el poder y la autoestima.

 

El zafiro

Se le llama “zafiro” a todos los corindones que no son de color rojo, aunque históricamente se le denominaba de esta forma sólo a los corindones de color azul.

Esta piedra ha sido usada desde la antigüedad por distintas civilizaciones tomando diferentes significados: los persas, por ejemplo, creían que la tierra estaba sobre un gran zafiro cuyo reflejo le daba color al cielo y los israelitas le concedían un valor sagrado y creían que era poseedor de la verdad, ya que los mandamientos de la ley de Dios recibidos por Moisés estaban escritos en tablas de este material.

El zafiro fue usado como talismán para los viajeros: esta piedra les serviría de guía llevándolos sanos y salvos a su destino.

El zafiro en forma de estrella es un poderoso amuleto de buena suerte. Se cree que sus tres ejes de luz representan la fe, la esperanza y el destino (Bruce - Mitford, 1997, pág. 40).

En la antigüedad se creía que guardaba el poder de la sabiduría y simbolizaba la verdad, la castidad, la contemplación, la esperanza, el destino y el amor a la verdad. (Biedermann, 1993)

Actualmente esta piedra es comúnmente usada en los anillos de compromiso.

 

La esmeralda

La esmeralda es un berilo de color verde usado desde la civilización persa, en donde era conocida con el nombre latín smaragdus; actualmente las gemas de mayor reconocimiento son las extraídas de Colombia y Brasil, aunque también son producidas por Rusia y Zimbawe.

Tradicionalmente se cree que la persona que lleva una esmeralda es favorecida con el entendimiento y la destreza: “Se cree que estas respetadas y poderosas piedras aumentan la memoria, agudizan el espíritu y puestas debajo de la lengua, ayudan a predecir el futuro” (Bruce - Mitford, 1997, pág. 40).

Estas piedras también fueron usadas en ritos, en magia y como antídotos y remedio para algunas enfermedades. Para los cristianos son símbolo de la fe, la pureza y la esperanza (Biedermann, 1993).

Estas creencias populares hicieron de la esmeralda objeto de uso dentro de las costumbres: “En la Edad Media se creyó que procedía del infierno, por eso se la consideró talismán contra las fuerzas del mal e instrumento para convocar a los malos espíritus y dialogar con ellos” (Tello, 2008, pág. 79).

Así mismo comparte algunas de las connotaciones del color verde como ser símbolo de la primavera, la lluvia, la fertilidad, la fecundidad y la humedad.

 

La perla

La perla es el símbolo de la belleza y la perfección femenina, es comparada con todas las cualidades de la mujer como la fertilidad, la delicadeza, la fecundidad, la pureza y la virginidad (Bruce - Mitford, 1997).

En joyería es usada en diferentes piezas: anillos, dijes, pendientes, prendedores, pero la pieza más reconocida es el collar hecho exclusivamente con perlas blancas.

Esta piedra es considerada la reina de las piedras preciosas. Para los chinos es sinónimo de sabiduría, inmortalidad y luz; para la antigua Grecia significaba el amor, el matrimonio y la fuerza vital o generadora, y para los cristianos simboliza al niño Jesús, la perla perfecta.

Desde la psicología y los estudios de la mente, la perla está relacionada con el alma humana, con la parte intangible y el espíritu separado del cuerpo: “el psicoanálisis reconoce su función de simbolizar el centro místico y la sublimación” (Cirlot, 1997, pág. 354).

Actualmente se le siguen asignando connotaciones simbólicas, principalmente las relacionadas con la femineidad, pero también es usada como símbolo de justicia, amabilidad y lealtad.

A Afrodita se la presenta sobre una concha, aludiendo su nacimiento de la espuma del mar, por lo cual participa del simbolismo de la perla y del mar fecundos, tanto por su semejanza con el órgano sexual femenino como porque en su interior anidan perlas (Tello, 2008, pág. 56).

 

La amatista

La amatista es una gema de color purpura que se puede encontrar en diferentes tonos: desde el lila pálido hasta el morado intenso. Pertenece a la familia de los cuarzos y es una de las formaciones cristalinas más comunes de la corteza terrestre, se extrae en diferentes regiones del mundo como Brasil, Bolivia y Madagascar.

La palabra “amatista” proviene del griego amethysios que significa no ebrio: “Se asociaba con Baco, el dios del vino, y se creía que podía curar la embriaguez. Por ello se convirtió en símbolo de la sobriedad” (Bruce -Mitford, 1997, pág. 40).

También se le ha relacionado con la humildad, la paz interior, la piedad, la resignación y la modestia; en algunas épocas se usó en terapias curativas para el cuerpo y el espíritu y aun hoy doctrinas esotéricas hacen uso de ellas y las recomiendan en especial a las personas nacidas bajo el signo de acuario (Tello, 2008).

 

La turquesa

La turquesa es un mineral usado en su estado natural en joyería, es muy valorado por su peculiar color azul verdoso.

Esta piedra fue usada en el antiguo Egipto, donde se le atribuían poderes protectores; y en Mesoamérica donde se usaba para representar a los dioses y como ofrenda para los mismos: “Para los aztecas la turquesa (Xihuitl) simbolizaba la unión de fuego celeste y el fuego terrestre” (Biedermann, 1993,pág. 464).

A esta piedra se le relaciona con el valor y la puntería, la fertilidad, el tiempo y el poder político.

 

Aguamarina

Se caracteriza por su color azul, forma parte de la familia de los berilos. Fue relacionada en la antigüedad con los personajes mitológicos marinos, como Poseidón y las sirenas, y más adelante fue adoptada por los marineros como amuleto: creían que la piedra condensaba el poder del mar dándoles valentía y protegiéndolos de cualquier peligro al navegar.

Más adelante los alquimistas le atribuyeron poderes curativos, creían que mejoraba las funciones digestivas y evitaba la retención de líquidos; pero estas creencias se disipan en la época medieval.

Aún hoy se le confieren poderes curativos: se cree que esta piedra tranquiliza a quien la porta, le da felicidad y le permite interactuar con mayor facilidad con las otras personas generando un dialogo fluido y mejorando la capacidad de expresión.

 

Jade

Esta piedra es una formación conjunta de dos minerales: jadeíta y nefrita. Pertenece a la familia de los silicatos y está caracterizada por los diferentes tonos de verde que van desde el verde pálido, casi blanco, hasta al verde oscuro o verde marrón; estas tonalidades se deben a la mayor o menor presencia de cromo.

En China esta piedra es una de las más preciadas, es símbolo de la pureza, la inmortalidad y el amor eterno; está relacionada con el Yan, lo masculino, lo seco, el agua, el corazón y la vegetación.

Dentro de la tradición china el jade es considerado como la fuerza cósmica y la energía vital; es el material más noble, en cuya esencia esta la inmortalidad. Esta facultad se le ha concedido por derecho, le pertenece por naturaleza (Cirlot, 1997).

Debido a estas creencias este material ha sido usado en la fabricación de objetos sagrados, esculturas y amuletos; generalmente se colocaban varias piezas de jade en la tumba de los difuntos con la idea de reconfortar su alma.

La cultura china también lo consideró como la condensación de las virtudes esenciales: es el conjunto de la pureza, la armonía, la claridad, la bondad y la inmutabilidad (Tello, 2008).

Por otra parte las culturas mesoamericanas explotaron este mineral haciéndolo parte de sus ritos sagrados. Para los aztecas, el jade representaba algunas partes y cualidades de sus dioses y era usado en los entierros funerarios: “este mineral verde (en azteca chalchihutl) servía para elaborar piedras que simbolizaban el corazón y que se colocaban en los sarcófagos de piedra con las cenizas de los príncipes muertos” (Biedermann, 1993, pág. 248).

 

Ágata

Es una piedra semipreciosa encontrada en las rocas volcánicas; pertenece a la familia de las calcedonias. A esta gema se le han atribuido diferentes significados con el paso del tiempo, para algunas culturas antiguas esta piedra poseía poderes mágicos: servía para estimular eróticamente a la mujer, para alejar el mal tiempo, para controlar el cauce de los ríos y dar aliento físico a quien lo necesitara. Se caracteriza por mostrar franjas de diferentes tonos del mismo color, estas franjas son formaciones cristalinas y la diferencia de color se debe a la mezcla con otros minerales.

Según los análisis de Alberto Magno sobre los textos antiguos y la alquimia, la ágata “da fuerzas al corazón, vuelve al violento amable y da alegría y protege contra las fuerzas adversas” (Biedermann, 1993, pág. 19).

Otro poder que se le adjudicó a esta piedra fue la capacidad de curar el insomnio y procurar sueños felices, también se relaciona tradicionalmente con la valentía, la audacia, la prosperidad, la larga vida y el amor espiritual (Bruce - Mitford, 1997).

 

El coral

El coral es una piedra marina formada por los esqueletos de las colonias de pólipos, animales pequeños que crecen de forma ramificada formando los arrecifes.

Este material ha sido usado desde la antigüedad en la elaboración de cuentas decorativas y amuletos; incluso hoy en día en Italia se fabrican amuletos contra “el mal de ojo”, pequeños puños tallados en coral rojo que cuelgan de las pulseras de oro o de los vestidos de los niños (Biedermann, 1993).

El coral ha sido usado por el hombre como talismán, como elemento protector ante las fuerzas malignas y las desgracias. Ha sido considerado por algunos pueblos como un elemento sobrenatural debido a la mutabilidad de su aspecto y de sus propiedades: inicialmente el coral en el mar es blando y poroso, sensible y débil, pero al tener contacto con la superficie se convierte en un material duro y resistente, de un rojo aún más brillante y vivaz (Ranisio, 1998).

Otras culturas le otorgaron propiedades fantásticas: “Se creía que el coral detenía el flujo de la sangre de una herida, curaba la locura, infundía la sabiduría a la persona que lo llevase y protegía contra los embrujos” (Bruce - Mitford, 1997, pág. 38).

También se creía que con un coral se podía cruzar un rio acaudalado y controlar las tormentas.

 

El azabache

Es un carbón fósil de color negro que forma parte de la familia de los lignitos. Se caracteriza por ser muy frágil, lo cual ha dificultado su talla haciendo de este trabajo un arte de expertos.

En el siglo XIX el azabache fue usado en la fabricación de joyas para el luto, se convirtió en “símbolo del amor por el difunto” y el reflejo del dolor por la muerte de un ser querido (Bruce - Mitford, 1997). Estas joyas eran valoradas como parte de la etiqueta y el decoro de la época victoriana, y a pesar de su alto costo de producción, debido a la fragilidad del material, eran adquiridas por todos los dolientes.

Este material también fue usado en las culturas antiguas como protección contra “el mal de ojo”, se creía que protegía al cuerpo y al alma repeliendo los venenos y las enfermedades.

Hay otras muchas piedras semipreciosas usadas en joyería, pero en este artículo se han resaltado algunas de ellas.



Fuentes: Yina Santisteban Balaguera, Universidad de Palermo, Buenos Aires.

 

 
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